El corto viaje de un guerrero amoroso
Así como cuando un ciego pierde sus ojos o como cuando mudo pierde su boca o cuando un sordo pierde sus ojos, y el olor a fresa se derrite como fuego invernal y no soy capaz de respirar, veo todo negro ósea que si veo, de repente una mariposa oscura aparece del suelo y me dice “seré tu mal y tu perdición, sé que me tienes miedo, huye, huye cobarde.”
Sin embargo abro mis oídos y pienso “es una simple mariposa de color oscuro ¿qué me puede hacer? Y abrí mis ojos, parpadearon como alas de colibrí y dijeron mírame oscuro, siniestro y repugnante animal, no eres más que una mariposa no me puedes hacer daño y con una risa malévola respondió “(muajaja) ¿qué no? Te quité el amor, la felicidad, tu poder y las fuerzas que le quedaban a tu corazón” y sin pensar me desmallé.
Cuando abrí mi mente mis ojos se abrieron y me dije “no soy nadie, la mariposa me quitó todo lo que tenía” y decidí caminar por mi cuerpo; en él encontré un pequeño pétalo abandonado que gritaba a llantos “no lo quiere, no lo quiere” le pregunté ¿quién no quiere a quién? Y solo decía “no lo quiere, no lo quiere” cuando le iba a volver a preguntar el viento se lo llevó arrullado, seguí mi camino y me encontré otro pétalo que gritaba alegre “lo quiere, lo quiere” y le pregunté ¿quién quiere a quién? Y no respondió simplemente se fue saltando y gritando “lo quiere, lo quiere”, emprendí de nuevo mi camino y después me encontré un tallo desorientado que decía “ayúdenme, ayúdenme” y le pregunté ¿Qué te pasa? Y me respondió “es que no se si yo cuento como un querer o como un no querer” y le comenté sobre los pétalos que me había encontrado anteriormente y le dije con vos de locutor sesentero, la respuesta a tu pregunta la tienes tu, toma una decisión de cual quieres ser” y me marché.
En mi búsqueda de la nada, encontré un pequeño dinosaurio que se hacía llamar insecto el cual vendía curas para el corazón, sorprendido le dije deme una ¿Cuánto cuesta? Y me respondió con una vos delicada y chillona “dos pétalos y un tallo”, más sorprendido aún le dije “no se mueva de aquí, ya le traigo lo que me pide” corrí como Gump y encontré el tallo y le dije tallo te necesito porque quiero la cura para mi corazón cuando lo agarré me di cuenta de que había fallecido, pero sin embargo tenía una cara de felicidad, anonadado lo deje donde estaba y fui a buscar los pétalos y desafortunadamente nos los encontré, así que volé hasta donde don insecto y le dije “señor no tengo nada de lo que usted me ha pedido, ¿puedo pagarle con alguna otra cosa? Muy pensativo me dijo “en el camino de tu vida encontrarás cosas que marcarán tu vida y otras que no, unas que te servirán y otras que no, no pienses que la suerte de una flor te dirá la verdad, porque ella no la tendrá y las respuestas a todas tus preguntas solo las tienes tu, toma tus decisiones pero nunca digas no y tampoco nunca digas si”. Confundido cogí el camino de vuelta pensando en lo que me había pasado en el camino de ida.
Cuando volví de caminar por mi cuerpo, apareció de nuevo la oscura mariposa volando bajo con su risa malévola y me decía no eres nadie y ¿ahora que vas a hacer? Con vos fuerte y alentadora le dije “puede que no tenga amor, puede que no tenga felicidad, puede que no tenga poder ni fuerzas en mi corazón, ¿pero sabes que si tengo? Un corazón que por más fuerzas que le quites va a estar ahí, él se encargará de alimentar a mi mente cuando los dos sufran; tú no eres más que un problema así que toma mi espalda y lárgate. La mariposa se fue triste y callada y mis pasos siguieron dejando huella en un camino que no ha terminado.
Dejo atrás las alentadoras palabras de los viejos escritores, de los viejos habladores y hago caso omiso a las letras que forman la oración “No le des la espalda a los problemas”, pero en la guerra y en el amor, todo se vale y el amor es una guerra que nunca acabará. Hay que saber cuando darles la espalda y es una decisión que solo tú la debes tomar porque las respuestas a tus preguntas las tienes tú.
Daniel Zuleta Calle “Zuka”.
martes, 20 de enero de 2009
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